Costilla de cerdo cocinado lentamente a baja temperatura, durante horas, hasta alcanzar una ternura extrema, donde la carne se separa sola del hueso.
Un acabado final en horno le aporta un exterior ligeramente caramelizado, intensificando aromas y matices tostados.
Se acompaña de salsa demi-glace profunda y envolvente, elaborada a fuego lento a partir de jugos concentrados que potencian el sabor natural de la carne, y una crema de patata sedosa y reconfortante, que equilibra el conjunto con suavidad y elegancia.
Un plato intenso, meloso y equilibrado, pensado para quienes disfrutan de la cocina que se toma su tiempo… y se recuerda.
