Spaghetti de Altamura salteados al momento con ajo dorado y jugosos langostinos, servidos bien calientes. Al coronarlos, una nube de crema de burrata fría se posa suavemente sobre la pasta, creando un contraste irresistible de temperatura y textura. La piel de limón rallada despierta los sentidos con su frescura.
Marida idealmente con un Bellini, cóctel italiano suave a base de cava y zumo de melocotón.